El precio salía del costo, no del valor entregado.
El precio se calculaba por horas de atención y subía cada año con el salario mínimo, desconectado de lo que cada cliente realmente recibía. Con el tiempo se acumularon acuerdos y cobros sin registro.
El síntoma: precio y valor casi no se correlacionaban. Unos clientes subsidiaban a otros sin que nadie lo hubiera decidido.
Reconstruimos el precio desde el valor, con el equipo.
Segmentamos la cartera por lo que mueve la compra en cada tipo de cliente.
Medimos cuánto valor percibe cada segmento por cada atributo del servicio.
Definimos las métricas de cobro, los niveles y el precio que cada nivel merece.
Diseñamos la ruta de migración y las reglas para sostener el modelo en el tiempo.
Un modelo defendible y una herramienta que queda instalada.
Modelo de precios por valor
Niveles y precio por segmento, con evidencia detrás de cada cifra.
Cotizador dinámico
Calcula el precio por nivel de servicio. El equipo lo usa por su cuenta.
Lectura de la cartera
Quién estaba sub y quién sobre-remunerado, con la brecha en pesos.
Ruta y gobierno
Secuencia de migración y descuentos con nombre, para sostener el modelo.
Empresas de servicios profesionales que cobran por relación o por costo y sospechan que unos clientes subsidian a otros. El modelo lo hace visible y corregible.
Caso anonimizado. Omitimos el nombre del cliente y cualquier detalle que permitiera identificarlo. Las cifras corresponden al proyecto real.